sábado, 21 de abril de 2018

John Barleycorn Must Die

La primera vez que escuché John Barleycorn Must Die fue en las versión de 1970 del grupo Traffic. Era el año 1979, yo acababa de entrar en la facultad y andaba tras una chica. Un día fui a su casa. Allí, su novio me enseñó la canción.




Dicen los que saben que no se sabe a ciencia cierta si es un tema proveniente del medievo o un invento posterior de un folclorista especialmente atinado. Sea como fuere, hay referencias desde el siglo XVI. La versión de Ayreheart, con instrumentos de época, es evocadora.




La segunda vez que supe de John Barleycorn fue por la novela homónima de Jack London. Texto biográfico, London relata su durísima vida desempeñando todo tipo de trabajos, muchos de ellos de pura fuerza física, a veces ayudado y otras castigado por John Barleycorn, nombre con el que personificaba su relación con el alcohol. Como buen bebedor, tan pronto habla de sus bondades, de la camaradería que provoca y de los especiales estados mentales que induce como aboga por su prohibición porque es, dice, la muerte. Menos fúnebre, The John Renburn Group hizo una versión con aires deliciosamente folky.




La historia que cuenta la canción es engañosa. A primera vista parece que al pobre Barleycorn le pasan todo tipo de desgracias, sensación que intensifica el aire melancólico de la melodía. En este sentido, la voz femenina es un verdadero acierto en la versión de Willow´s Drum.




Pero, en realidad, Barleycorn es el grano de cebada (barley-corn) y todas las penalidades que pasa John son las que sufre el grano antes de convertirse en cerveza. Se trata, así es, de un canto a la cerveza, o más bien a su producción, aunque un canto triste, quizá porque, cómo contó London, John Barleycorn no es de fiar.

Será por la edad, pero la versión que más me gusta es la de Mike Waterson.



Colecciono versiones en John Barleycorn.

4 comentarios:

  1. Después de pensar un poco antes de escribir esta contestación, no tengo más remedio que agradecerte por hacernos recordar este precioso tema, y la buena selección de versiones que has puesto de ejemplo.
    Llevo varios días con esta melodía, que no se me va de la cabeza, y la primera intención fue escribir algo para maldecirte por ello, pero, pensando que las ironías no suelen entenderse bien, si no van acompañadas de su correspondiente mímica (que aquí no se ve) o de unos expresivos cambios en la entonación (que aquí no se perciben), lo dejaré así.
    A parte de los agradecimientos y maldiciones anteriores, estoy intentado ser bastante correcto, quizás debería decir demasiado políticamente correcto]. Porque esa es la reflexión que quiero aportar: lo políticamente correcto (no me gusta poner comillas, ni tampoco mayúsculas a quien no se las merece). En su día esta canción ya me gustó por su melodía, su tono y su (supuesta?) simpleza, pero tras buscar y leer su letra (que no recuerdo si entonces la conocí), me ha gustado aún más la historia que cuenta, y sobre todo, cómo la cuenta. Comparado hoy día, cómo están los juzgado en este país, si alguien publica algo parecido, seguro que algún grupo de defensa de algo primero pondría el grito en el cielo (para llamar la atención, claro está) y luego pondría una demanda acusándolo de algo (da igual, de cualquier cosa).
    Pensando en el tema, en la historia de esta canción, me he acordado también de esas nuevas versiones de los cuentos infantiles modificados, por ejemplo, cambiando el final del cuento de Caperucita para que los niños (¿también debería decir: y niñas?) no tengan malos pensamientos, imaginando la escena del leñador destripando al lobo para rescatar a la abuelita. Y sin embargo, todavía nadie (que yo sepa), ha puesto una queja por las escenas de violencia y las hazañas inverosímiles de los héroes de Marvel en el cine (a ver quién se mete contra la gran industria del cine). O será que a nadie se le ha ocurrido, que un niño puede imaginar que es como uno de estos héroes y subirse a un sitio alto para saltar y salir volando imitando las escenas en las que estos héroes vuelan de azotea en azotea por los rascacielos de la ciudad. Tal vez sea que a nadie se le ha ocurrido algo así, porque no tenemos (tantos?) rascacielos.
    Mis más ironicos (de Iron-Man) saludos,
    Txarli, ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo que comentas es una de las herencias que han dejado siglos de cristianismo: mientras que la violencia parece inocua y, por lo tanto, aceptable objeto de espectáculo, el sexo o la muerte son temas tabú de los que mejor no hablar.

      Eliminar
  2. La primera canción me ha parecido buenísima, no conocía ni esta ni ninguna de las demás. Pero es que la primera guarda una historia especialmente triste.
    Vas a acabar como Ross Daly, estudioso del Folk irlandés, que buceando en el Folk de Mesopotamia.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No conocía a Ross Daly: le estoy escuchando, y me gusta mucho: ¡gracias!

      Eliminar